Aptitudes y recomendaciones de LinkedIn: la guía completa
Son las dos secciones que se rellenan deprisa y las dos que peor se entienden. Las aptitudes no son una lista de cualidades: son el índice en el que los reclutadores le buscan. Las recomendaciones no son un adorno: son la única parte de su perfil que no escribe usted. Dos funciones distintas, dos métodos distintos.
Las aptitudes son un índice, no un escaparate
Cuando un reclutador busca un perfil, filtra por aptitud. Su lista no es, pues, una descripción de usted: es el conjunto de búsquedas en las que puede aparecer. Una aptitud que domina pero no ha declarado le hace invisible en esa búsqueda, por bueno que sea el resto de su perfil.
Eso cambia por completo la forma de rellenarla. La pregunta no es « ¿de qué soy capaz? » sino « ¿con qué términos quiero que me encuentren? ».
Cuáles elegir
Parta de los anuncios que le interesan en lugar de su memoria. Recopile diez ofertas que correspondan a su puesto objetivo y anote las aptitudes que se repiten: son los términos que realmente usan los reclutadores de su ámbito, y no siempre los que usted habría empleado.
Busque un equilibrio entre las aptitudes técnicas (herramientas, métodos, lenguajes, certificaciones), que son las más demandadas por ser las más filtrables, y algunas aptitudes transversales, útiles pero incapaces por sí solas de destacarle en una búsqueda.
Las tres fijadas cuentan más que las otras cuarenta y siete
LinkedIn muestra tres en la parte superior de la sección; las demás quedan tras un clic que poca gente hace. Esas tres plazas son el verdadero espacio de elección. Deben corresponder al puesto al que aspira, no al que ocupa, si difieren.
A revisar en cada cambio de rumbo: si aspira a un puesto distinto del actual, sus tres aptitudes fijadas deben hablar del puesto deseado. Es el ajuste más rápido y más descuidado de todo el perfil.
Las validaciones: útiles, pero no como cree
Las validaciones de sus contactos dan credibilidad a una aptitud, más aún cuando proceden de personas del mismo ámbito. Pero treinta validaciones en una aptitud irrelevante no valen nada, y una aptitud validada sobre todo por personas ajenas a su oficio dice ante todo que tiene red, no que sea bueno.
¿Sus aptitudes le hacen encontrable?
Propulsin puntúa sus aptitudes en relación con su sector y le propone las que faltan en su perfil para aparecer en las búsquedas adecuadas.
Analizar mi perfilLas recomendaciones: la prueba que usted no escribe
Todo lo demás de su perfil lo escribe usted. Las recomendaciones son la única sección donde otra persona responde por usted, y eso es precisamente lo que les da peso. Un reclutador dudando entre dos perfiles irá a leerlas.
Bastan de tres a cinco recomendaciones bien dirigidas. Más allá, el rendimiento cae rápido. Valen más tres textos precisos de perfiles distintos (un responsable, un par, un cliente o socio) que diez fórmulas de cortesía intercambiables.
Cómo pedir una sin incomodidad
La razón por la que no se piden es el miedo a molestar. Pero lo que molesta no es la petición: es tener que encontrar qué escribir. Facilite la tarea y obtendrá casi siempre un sí.
- Recuerde el contexto: el proyecto, el periodo, aquello en lo que trabajaron juntos. Su interlocutor no lo tiene necesariamente presente.
- Diga qué le sería útil: « si pudieras mencionar el rediseño del embudo de compra y la coordinación de equipos, sería perfecto ». Orienta sin dictar.
- Proponga un borrador si la persona está muy ocupada, precisando que puede reescribirlo por completo. Muchos lo aceptarán con alivio.
- Pida en el momento adecuado: justo después de un éxito compartido, o al final de una colaboración, no tres años más tarde, cuando los recuerdos se han difuminado.
La reciprocidad, sin convertirla en un intercambio
Escribir espontáneamente una recomendación a alguien es uno de los gestos más eficaces de la red profesional: es raro, es visible y llama naturalmente a la reciprocidad. Pero escríbala por sí misma. Un « te escribo una si me escribes otra » produce dos textos vacíos que nadie creerá.
Los errores que anulan todo el beneficio
- Listar cincuenta aptitudes sin jerarquía: las tres primeras son las únicas que se ven de verdad. Elegirlas importa más que alargar la lista.
- Aptitudes que no corresponden a nada de su trayectoria: un reclutador contrasta. Una aptitud que nada respalda en sus experiencias debilita el conjunto.
- Recomendaciones demasiado generales: « profesional serio y agradable » no prueba nada. Un texto que cita un proyecto concreto dice más en dos líneas.
- No tener ninguna: en un perfil por lo demás completo, la ausencia total de recomendaciones acaba por notarse.
- Dejarlas envejecer: unas recomendaciones que se detienen hace seis años cuentan una trayectoria que también se detuvo.
En resumen
Trate sus aptitudes como un índice de búsqueda: elíjalas en los anuncios que le interesan y cuide sobre todo las tres fijadas. Trate sus recomendaciones como una prueba: de tres a cinco, precisas, de perfiles distintos, obtenidas facilitando la tarea a quien las escribe. Para ver dónde está en ambas secciones, lance un análisis gratuito de su perfil.